La prisa

Ahora que sé que no ofrezco nada, tiene que desaparecer la prisa. Cualquier atajo en el estado en el que estoy terminará en frustración. Eso lo tengo claro.

Es el momento de hacer buena a la tortuga Casiopea del libro Momo de Michael Ende y entender que hay veces cuanto más lento se anda, más rápido se avanza.

Por un camino ya creado, puedes pasear sin preocuparte e incluso correr. Pero es ahora de dejar los caminos ya creados, esos que acostumbraba a frecuentar y me han llevado aquí. Me toca buscar la forma de llegar a pequeñas cimas, que me den más perspectiva. Eso se hace pensando en la dirección antes de dar pasos.