Introducción

Lo primero que me gustaría destacar es que los textos que componen este proyecto, son reflexiones personales, que no pretenden insinuar que exista una forma correcta de hacer las cosas. Nada más lejos de mi intención. Son ideas a las que llego desde mis gustos personales, mis experiencias y deseos por crear mi estilo propio. No pretenden sonar dogmáticos ni pretenciosos. Son reflexiones que pueden ser compartidas o no y en su mayoría, supongo que erróneas. No creo que exista una forma de ilustrar o de afrontar la creación de una imagen. Gran parte de estas reflexiones son muy obvias, pero es una manera de ordenarlas en mi cabeza, concretar mis gustos y tratar de construir ese discurso propio para ser consecuente a la hora de realizar una nueva ilustración. Comparto el proyecto, siendo consciente de lo frágil e íntimo que es, porque es un viaje que he hecho. Lo escribo en primera persona, para que no haya duda de que es personal.  Lo comparto por si hay algo en él que pueda ayudar a alguien en una situación parecida de crísis creativa, ya sea para iniciar un camino similar de preguntas interiores o para tomar la sabia decisión de ir en una dirección totalmente diferente y vivir una vida feliz y plena.

Si sigues leyendo a partir de aquí, es que estás peor de lo que crees. Te deseo ánimo de corazón.

Por poner en contexto de dónde vengo, no he hecho ningún estudio concreto sobre arte o ilustración. Vengo de estudiar dibujos animados. Allí se nos enseñaba a ser capaces de dibujar cualquier postura humana sin tener ninguna referencia delante. Ser capaces de adaptarnos a cualquier estilo. Eso tiene muchas ventajas, pero te destruye cualquier estilo que tengas innato. Un día me di cuenta de que sólo sabía dibujar con lápiz. Me apetecía aprender técnicas de pintura y materiales y tuve la suerte de encontrar a Juan Miguel Palacios. Él me enseñó a ver, amar y crear texturas. A ver masas de color en vez de contornos.

Pero he llegado a un punto en el que sigo teniendo muchas carencias. Hay muchas partes de la imagen que ignoro completamente y empiezo a entender que son más importantes de lo que creo.

¿Dónde colocar un elemento? ¿Cómo reforzar sensaciones? ¿Qué hace que una imagen funcione? Y lo más importante, ¿qué hace que algo comunique una idea con fuerza?

Son preguntas que me hago cada vez que me propongo crear una imagen. La cantidad de tiempo que puedo pasar haciendo pruebas sin control ni dirección hasta que algo me parece que queda bonito o aceptable es una pérdida inagotable de tiempo y una muestra de falta de criterio y método. Es una tónica en mi vida.

Soy consciente de que en una imagen pasan cosas que no entiendo.

Creo que ese es el principio necesario para empezar este cuaderno de viaje sobre la búsqueda de repuestas. Preguntas y más preguntas.

Te recuerdo que estás a tiempo de llamar a alguien y vivir un momento bello en la vida.